¿Los psicólogos van al psicólogo?

 

El pasado viernes día 10 de noviembre, en la sede del Copc (Col.legi Oficial de Psicologia de Catalunya), presentamos en rueda de prensa los resultados del estudio más completo realizado hasta el momento sobre «Salud, estilos de vida, y condiciones de trabajo de los psicólogos y psicólogas de Catalunya». El estudio, realizado en el marco conveniado con la Fundació Galatea, se llevó a cabo con una muestra de 1.115 efectivos de un universo de 14.296 colegiados/as.

Se puede acceder al informe completo desde la web del Copc.

Lo más destacado del estudio es que, si bien, el riesgo de problemas de salut mental se duplica en los profesionales de la salud respecto a la población, los psicólogos son el colectivo sanitario que goza de una mejor salud. ¿Y por qué el riesgo es más elevado en este tipo de profesiones? Pues seguramente influyen varios factores, pero a mí me gustaría destacar uno por encima de todos. El gran impacto emocional implícito en el trabajo que desempeñamos. Todavía hoy no se tiene suficientemente en cuenta la importancia de ofrecer a estos profesionales espacios en los que poder elaborar el impacto que supone trabajar con personas que presentan algún tipo de sufrimiento físico y/o psicológico. El contacto constante con el dolor, el sufrimiento, la angustia, e incluso la muerte, es por sí mismo un factor de riesgo para estos profesionales, si no disponen de recursos para poder dar alguna salida a toda la intensidad emocional existente en su entorno laboral. Porque los médicos, enfermeras, fisioterapeutas, etc.. también son personas. Incluso los psicólogos somos personas aunque tengamos mejor salud que el resto de colectivos sanitarios, ya que esto tiene «truco». Los psicólogos, sobre todo los que trabajamos en el ámbito de la psicoterapia, estamos hartos de proclamar a los cuatro vientos lo importante que es poder dejarse ayudar, algo que parece obvio, pero que en la práctica no se da tan fácilmente. Así que parece lógico que cuando estamos en situación de vulnerabilidad, tengamos una mayor facilidad para pedir ayuda. Al finalizar el resumen de los resultados más siginifactivos, una periodista preguntó: «¿Los psicólogos van al psicólogo?». Pues sí. De hecho esta es otra cuestión clave en la salud de los psicólgos, ya que solemos tener muy claro que para trabajar con el padecimiento psicológico de los demás, primero debemos conocernos a nosotros mismos en profundidad. Lo que se convierte per se en un recurso preventivo muy importante. Pero además, contamos con otro recurso, el de la supervisión de casos, donde uno puede compartir sus dificultades, siendo un espacio en el que otros compañeros pueden detectar algún signo de alarma del que nosotros mismos no nos hayamos percatado.

¿Pero qué pasa con otras profesiones sanitarias? Pues que reciben tanto o más impacto emocional que los psicólogos y no tienen tan integrada la necesidad de pedir ayuda, y no disponen en demasiadas ocasiones, de estos espacios en los que elaborar dicho impacto.

Pues bien, dado que los psicólogos parece que tenemos la ventaja de estar un poco más protegidos que el resto de profesionales de la salud, y dado que somos expertos en dinamizar espacios en los que elaborar estas cuestiones, deberíamos ser un recurso imprescindible para los otros profesionales.  Porque además, esto sería por sí mismo una manera de prevenir que el impacto emocional derivado del trabajo evolucione hacia un malestar psicológico que limite a la persona a la hora de realizar sus funciones, con la reucción de costes, si nos ponemos pragmáticos, que ello conlleva.

Seguiremos trabajando para conseguir que cada vez más centros de trabajo de profesionales de la salud cuenten con este tipo de recurso tan valioso.

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